lunes, 27 de febrero de 2017

"EL CH'UJUN"

"EL CH'UJUN"


Esta aventura le paso al
ch’ujun (pájaro carpintero) ahora les voy a contar: esto ocurrió cuando los mayas no tenían el maíz para su consumo. Estaban muriendo de hambre hombres, niños y mujeres caían al suelo por falta de alimento. Los mayas pedían a gritos a los sacerdotes; que imploraran a los dioses, para que los auxiliaran; se apiadaran de ellos y les dieran de comer.

Los “j
men”(Sacerdote Mayas), al ver a los mayas en su extinción rezaron a los dioses, pasaron los días y no tenian respuesta alguna a su suplica. Sin perder las esperanzas seguían rezando, hasta que un día K’u (Dios); les dijo que les iba a enviar la semilla de la vida y que para ello necesitarían ubicar donde se encontraba, K'u les describió detalladamente como era la semilla (maíz).

Todos los mayas con la poca fuerza que les quedaba se dieron a la tarea de buscar dicha semilla que
K'u les había descrito. No tardaron mucho en encontrarlo, pero había un problema. La semilla de la vida se encontraba debajo de una laja (piedra enorme), por más intentos que hicieron no pudieron levantar la piedra para poder tomar la semilla y lo que les preocupaba era que el Xúulab (hormigones) ya se estaban llevando las semillas, preocupados; nuevamente se dirigieron a los aj men para que intercedan por ellos ante K'u y los ayuden, antes que el Xúulab se lo acabe.

Los aj
men nuevamente rezaron para que K'u escuche las suplicas de los mayas, el Dios les dijo; necesito que encuentren un lugar en la piedra donde sea más fácil de romper, para ello necesitarán la ayuda del ch’ujun, él encontrará la debilidad de la piedra.

Fueron en busca del pájaro carpintero para decirle la encomienda que
K’u le había dado, el pájaro al escucharlo enseguida voló para donde estaba la piedra, estuvo un buen rato picoteando sobre la ella hasta que encontró el punto débil y se lo hizo saber a K’u.

K’u les dijo: apártense y protéjanse porque voy a mandar un rayo muy fuerte, no vaya ser que las astillas de la piedra les lastime. Todos corrieron a guardarse al igual que el ch’ujun, pero como el ch’ujun era muy curioso a cada rato asomaba la cabeza y en el preciso momento cuando asomaba la cabeza pego el rayo en la piedra y una de las astillas le rozo, y en un momento broto la sangre. K’u al ver la herida del ch’ujun pronto y más rápido que como te lo cuento le curo la herida. Y le dijo: Aay ch’ujun!!! por ser chismoso ya te lastimaste la cabeza y ahora te quedará el copete rojo para que cada vez que tú lo veas en el reflejo del agua recuerdes, que la curiosidad no es una buena consejera y así será para toda tu descendencia.

LT: Jose Gabriel Chan Escalante

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